En Rusia y Ucrania la gente ordinaria clama por la paz y sus deseos para el año nuevo 2025 son de que llegue la paz y se termine la destrucción estéril.
Mientras en Moscú, la capital rusa, se ha vestido de luces para celebrar el Año Nuevo, la fiesta más querida y esperada de los rusos, que reciben ya por tercera vez con los ecos de la cruenta guerra en Ucrania.
Y es que, según una encuesta del Centro de Estudios de la Opinión Publica (VTsIOM), para el 37 % de los rusos el mayor deseo para 2025 es que concluya la «operación militar especial», como denominan las autoridades de Rusia la campaña lanzada el 24 de febrero de 2022 en el vecino país.
Las principales avenidas y plazas de Moscú han sido engalanadas con más de 4.500 instalaciones luminosas, según el teniente de alcalde de la ciudad, Piotr Biriukov, que precisó que se emplean equipos de bajo consumo que pueden funcionar independientemente de las condiciones del tiempo.
El Año Nuevo en Rusia se celebra habitualmente en familia y es la fiesta en la que los rusos intercambian regalos.
Por su parte, los ucranianos, como en Leópolis, Ucrania, los villancicos suenan en esta ciudad, cercana al frente de la guerra, mientras los habitantes del país golpeado por la invasión rusa recurren a las tradiciones en busca de unidad y esperanza en un momento en que su cultura se enfrenta a un peligro existencial.

«Que haya salud y alegría», recita un grupo de hombres vestidos con trajes tradicionales del pueblo de Krivorivnia, en los Cárpatos, rodeados de una multitud también vestida de fiesta.
Sin embargo, como cada año, cantan villancicos en estos días de fin de año, junto con otros grupos que van de casa en casa o actúan en las calles de la ciudad.
Sólo los políticos y militares continúan la guerra… la absurda guerra.