El gobierno de Rusia intensificó su postura hostil hacia Europa mediante amenazas directas de empleo de armamento nuclear y un incremento sustancial en su gasto militar, el cual alcanzará los 600 mil millones de dólares durante los próximos tres años.
El presidente Vladímir Putin destacó la ventaja estratégica de su arsenal atómico e instruyó reforzar la seguridad en el enclave de Kaliningrado, tras señalar presuntos planes de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) para imponer un bloqueo aéreo y marítimo en la región báltica.
La ubicación de Kaliningrado, franja territorial sin conexión terrestre directa con el resto del país y rodeada por miembros del bloque euroatlántico, motivó advertencias de Moscú sobre el uso de todo el armamento disponible en caso de registrarse una agresión contra dicho territorio.
¿De qué forma respondió el Kremlin en el ámbito comercial?
En el plano económico, las autoridades rusas colocaron bajo control estatal temporal diversos activos de grandes corporaciones europeas como Nestlé, Auchan, Leroy Merlin y METRO AG, medida justificada por el ejecutivo como una respuesta simétrica ante las sanciones y la congelación de fondos rusos en Occidente.
El Kremlin condicionó la reversibilidad de estas expropiaciones temporales al cese del apoyo militar que los países calificados como inamistosos brindan a Ucrania en el conflicto armado.
¿Cómo justifica Moscú el incremento presupuestal para la guerra?
Paralelamente, la narrativa oficial rusa sostiene que Europa promueve preparativos bélicos hacia el fin de la década, por lo que el ministro de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, acusó a las naciones europeas de sostener un enfrentamiento directo con su país mediante el suministro de armas.
El proyecto de presupuesto presentado ante la Duma de Estado contempla que el gasto en defensa y seguridad nacional absorba el 44 por ciento de los recursos estatales para 2027, reduciendo las asignaciones sociales para sostener las operaciones militares a largo plazo.