Nace un nuevo Estados Unidos y es rojo MAGA, de costa a costa, el electorado votó por una agenda que les proporcione soluciones, por resultados tangibles en el corto plazo y que atienda a sus necesidades, por eso votaron por Donald Trump, pues creen que el republicano sí cumple lo que ofrece.
Con el voto popular, el voto colegiado, el Senado en las manos y un partido Republicano hecho a su medida y ajustado a sus políticas, Donald Trump será a partir del próximo 20 de enero un presidente muy poderoso, bastante agresivo y por tanto peligroso.
¿Pues no que era una competencia cerrada? Nada de eso. Falta poco para confirmar que la Cámara de Representantes también estará controlada por los republicanos, pero la victoria ya está en manos de Trump.
Durante los sondeos de salida, la mitad del electorado se preocupaba por el futuro de la democracia en su país, pero la otra mitad centró sus angustias sobre el rumbo de la economía, y casi en los últimos lugares estuvo el tema de la migración y la política exterior.
En la primera hora, la ventaja de Trump ya se apuntaba como una firme tendencia.
Definitivamente Kamala Harris dejó mucho que desear, y las encuestas que indicaban una competencia cerrada se hundieron en el fracaso.
Para el votante promedio, el republicano tiene las respuestas, y el asunto de la democracia, de la agenda progresista tan cacareada por los demócratas quedó derrotada y sepultada, pues nunca respondió a las necesidades del electorado, hoy con Trump nace un nuevo Estados Unidos, que gira hacia el proteccionismo y al aislacionismo, con un impacto directo en la geopolítica mundial y también hacia el interior de este país, con un presidente vengativo.
Los enemigos internos de Trump deben estar prevenidos, pues el republicano prometió que iría por ellos en caso de llegar a la Casa Blanca, la familia Biden, los republicanos moderados que se pasaron del lado demócrata, como Liz Cheney, deben estar preparándose para el golpe que recibirán pues habrá que ver de dónde vendrá.
Por lo pronto, Trump cuenta con una Suprema Corte conservadora, pues seis de sus integrantes fueron nombrados por él.
En este sentido, cabe preguntarse qué pasará con los líos legales del republicano, seguramente dentro de poco tiempo serán historia y quizá solo anécdotas para recordar en la historia política del país.
El partido Demócrata también tiene que analizar esta derrota, y uno de los principales temas por revisar será la pérdida de buena parte del voto latino.
A pesar de los insultos hacia la comunidad de Puerto Rico, el voto latino a favor de Trump aumentó, pasó de 32% en las elecciones generales anteriores a un 46% de latinos que votaron por él, mientras que el 56% se inclinó por los demócratas.

¿Qué fue lo que pasó? Desconfianza en una probable mujer presidenta, ganó el machismo latino al rechazar el mando femenino en su país, o simplemente no creyeron en la agenda que ofreció y explicó en diferentes ocasiones la candidata demócrata.
Esto será la gran tarea que deben analizar los demócratas para aprender de su derrota.
El partido Republicano también tiene que resetear su relación con el voto latino, hace varios años, este bloque era discriminado en el vecino país, pero al surgir nuevas generaciones nacidas en Estados Unidos, este bloque comenzó a cambiar, y con tal de asimilarse fue volteando hacia los valores tradicionales que se identifican con los republicanos.
Trump y su círculo ya tomaron nota de que este bloque es oro molido en materia electoral, pues se identifica con su partido y además presenta un importante crecimiento demográfico en el vecino país.
Por ahora, el voto latino (o hispano) se encuentra dividido, ya no vota en bloque por los demócratas pues el 46% se fue con Trump.
Es un movimiento interesante y que se identifica con la agenda del candidato electo pues le interesa el cierre de la frontera (el típico “yo ya entré, que cierren la cortina detrás de mí”), la seguridad de ésta y el bienestar económico doméstico.
Prueba de ello es que, en las pasadas elecciones de medio tiempo, se presentaron varios candidatos de origen latino y residentes en la frontera, cobijados por el partido Republicano.
Otro tema interesante por analizar es la conducta de los electores independientes, según los sondeos del “súper martes” el 50% votó por los demócratas y el 50% restante por los republicanos.
Quizá una de las motivaciones fue el tema económico, pues buena parte de este grupo son jóvenes y sus preocupaciones inmediatas son la vivienda, ya sea su adquisición o renta de la misma, los precios de los alimentos y servicios, y lograr obtener un buen trabajo.
En fin, hay mucho que revisar en estas elecciones, además del voto latino, también habría que ver el voto masculino pues buena parte se inclinó por el lado republicano.
Y encima de todo esto, pese a las predicciones de las encuetas, algo pasó en los estados columpio, pues tampoco vacilaron en votar rojo MAGA.
Hay mucho por analizar en este nuevo Estados Unidos que nace, a partir el próximo 20 de enero cuando inicie la segunda administración Trump recargada, se verá la evolución de estos cambios.