Miles de trabajadores cubanos sufren las consecuencias del bloqueo económico que el gobierno de Estados Unidos impone a los habitantes de la isla caribeña, luego de que desde 1960, un diplomático estadounidense de nombre Lester D, abogaba por un embargo contra Cuba.
Tal y como lo señala el autor este texto: JacobinLat.com a varias décadas de distancia las cosas continúan mal para millones de cubanos que desde hace años buscan que el régimen les permita vivir dignamente.
Debido a que desde hace varias décadas la mayoría de la población de la isla apoyaba a Fidel Castro, principal responsable de la crisis en ese país, tras la revolución cubana consideraba que solo medidas extremas podrían influir en la opinión popular esta situación en pleno siglo XXI, sigue sin cambiar.
Lo cierto es que casi sesenta y cinco años después, a pesar del fracaso manifiesto en sus propios términos, esa política sigue vigente.

Tras una apertura durante la administración Obama, el embargo contra Cuba se radicalizó mucho más bajo el primer mandato de Donald Trump (2016-2020).
Sin embargo, en la campaña electoral de 2020, Joe Biden habló de la «fracasada política hacia Cuba» de Trump y señaló su voluntad de volver al enfoque de Barack Obama. En el cargo, sin embargo, hizo poco para cambiar las cosas.
Combinado con el impacto del COVID-19 y la guerra en Ucrania, la intensificación del bloqueo ha provocado una mayor escasez, apagones paralizantes y nuevos brotes de malestar social en la isla.
No obstante, el presidente entrante, por su parte, ha pregonado abiertamente la perspectiva de un «cambio de régimen» en La Habana.
Sin embargo, para muchos estadounidenses progresistas, Cuba y la revolución que una vez capturó su imaginación y comandó su solidaridad parecen estar más lejos que nunca de sus mentes.
Es de resaltar que el editor y fundador de Jacobin, Bhaskar Sunkara, conversó recientemente con Carlos Fernández de Cossío, viceministro de Asuntos Exteriores de Cuba, sobre las relaciones bilaterales con Washington y lo que queda de los logros de la Revolución Cubana en estos tiempos difíciles. Usted nació en 1959, el mismo año de la Revolución Cubana. ¿Qué significó la revolución para su generación, la generación que quizás era demasiado joven para recordar la movilización masiva de recursos, las campañas de alfabetización y toda la actividad de ese primer período?

CFC
Llamamos a 1959 «el año de la liberación». La mía es la primera generación que recibió todos los beneficios de la revolución.
Es la primera generación que ingresó masivamente en un sistema educativo público.
La primera que masivamente llegó al bachillerato, la primera que masivamente llegó a la universidad. La primera que se vacunó masivamente.
Eso llevó a un equilibrio en el que independientemente de dónde nacieras, de tu barrio, tu formación, tu actividad profesional, la riqueza tuviera tu familia, todos íbamos a la escuela y al trabajo con las mismas condiciones.
Así que yo diría que es la generación que más se benefició de la revolución.
Llegamos a la mayoría de edad en el momento de mayor prosperidad en Cuba: finales de los años setenta, principios de los ochenta.
Experimentamos un aumento constante del nivel de vida y la distribución equitativa de la riqueza en Cuba y la mejora de la condición social de la población en su conjunto.
Miles de personas se iban a estudiar a la Unión Soviética y a los demás antiguos países socialistas.
Es el momento en que se tienen los primeros doctores y en que explota nuestra capacidad científica.
También es la generación que participó masivamente en nuestras operaciones internacionalistas en África, como nuestra batalla [contra la Sudáfrica del apartheid] en Angola.
BS
¿Teme que algunos de los logros de la revolución se hayan perdido en las generaciones más jóvenes que alcanzaron la mayoría de edad durante el Periodo Especial y después?
CFC
Conocen una realidad diferente. Son los hijos de la generación de la que hablábamos, que no tuvieron la fortuna de vivir los logros de la Revolución Cubana como los vivieron nuestras generaciones, y eso por dos razones: primero, porque Cuba atravesaba una grave situación económica.
Pero segundo, porque nacieron cuando muchos logros podían darse por sentados, como tener atención médica para todos, acceso a la educación, barreras raciales borradas, y más.
Podían dar por sentados estos logros y, sin embargo, se enfrentaban a las limitaciones económicas del Periodo Especial, cuando la economía cubana cayó un 36% en cuatro años.
Después, cuando empezó a recuperarse, nunca alcanzó las posibilidades de la década de 1980, y ahora los más jóvenes están experimentando las dificilísimas condiciones de los últimos cinco años.
BS
¿Puede describir el alcance de estas dificultades, desde la pandemia y la escalada del bloqueo por parte de Trump?
CFC
En los últimos cinco años Cuba ha atravesado una situación muy difícil como resultado de una combinación de factores.
Uno es que el Gobierno de Donald Trump, que a partir de 2019 comenzó a poner en marcha una política que denominó de «máxima presión económica» contra Cuba.
Se trata de la economía más fuerte del mundo tratando de asfixiar a un país pequeño y a su economía.
Esto ha tenido un impacto severo en Cuba, especialmente porque los esfuerzos no solo se dirigen contra Cuba, sino también contra los socios económicos que hacen negocios con Cuba, incluidas las instituciones financieras. Todo eso es un gran impuesto sobre nuestra economía. A esto se añaden los efectos del COVID-19.
Cerramos totalmente el país, tanto a los extranjeros —lo que afectó a una de nuestras principales fuentes de ingresos, que es el turismo— como a las fábricas y los centros de trabajo, y la economía aún no se ha recuperado de ello. Y hay que añadir un tercer factor: la guerra en Ucrania.
Ucrania, Rusia y Bielorrusia han sido tradicionalmente importantes socios comerciales de Cuba.
Productos como los fertilizantes, el aceite de cocina, las semillas y otros productos que importamos de esa parte del mundo se han detenido o se han vuelto muy difíciles de obtener como resultado de esa guerra, y eso tiene un impacto en la economía.
¿Podría hablarnos del alcance actual de la escasez en Cuba, en lo que se refiere a bienes sociales y electricidad?

CFC
La gente se enfrenta a largos apagones. Los servicios de salud, uno de los grandes logros de Cuba, se han visto afectados de una manera desconocida para nuestra población.
La capacidad del sistema de salud pública para garantizar el esquema básico de fármacos y medicamentos que requiere el país es muy grande.
De modo que las limitaciones implican que muchos cubanos simplemente no tienen acceso a los fármacos y medicamentos básicos que necesitan, algunos de ellos para enfermedades crónicas que requieren atención permanente.
Tenemos problemas con la disponibilidad de alimentos y un problema de inflación que supone una enorme distorsión en la economía.
Texto completo en: https://jacobinlat.com/2024/12/puede-cuba-sobrevivir-a-la-maxima-presion-economica/
Fuente: Jacobinlat.com