Damasco (EFE). Más de cien personas murieron en los últimos días en los violentos combates que la alianza Fuerzas de Siria Democrática (FSD), liderada por kurdosirios, y los rebeldes sirios apoyados por Turquía libran desde hace tres semanas en el noreste de Siria, informó ayer domingo el Observatorio sirio de Derechos Humanos.
La ONG acusó a las facciones proturcas de intensificar en los últimos dos días sus ataques con drones contra posiciones militares y civiles» a fin de controlar áreas estratégicas como la presa de Tishrin, principal fuente de energía eléctrica para la zona, incluida la gobernación de Alepo.
«El número de muertos de ambas partes durante los pasados dos días sumó 101 combatientes, 85 de las facciones proturcas y 16 de las FSD y los grupos armados aliados», dijo la ONG, que tiene una amplia red de colaboradores en el territorio.
Agregó que esos ataques y la escalada de enfrentamientos cerca de la ciudad de Manbech «hace temer que empeore la crisis humanitaria» en la zona.
La ofensiva de las facciones proturcas contra las FSD inició luego de la participación de esas facciones en la coalición islamista que derrocó al presidente sirio Bachar al Asad el pasado 8 de diciembre.
Los combates continuaron pese a que existe un alto el fuego en la ciudad de Manbech, mediado por Estados Unidos, principal apoyo de las FSD por su papel en la lucha contra la organización terrorista Estado Islámico (EI).
Ankara considera a las Unidades de Protección del Pueblo (YPG), el principal componente de las FSD, como una extensión del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), contra el que combate desde hace cuatro décadas.
El nuevo hombre fuerte de Siria, Ahmed al Sharaa, aseguró que negocia con las FSD «para solucionar la crisis en el noreste de Siria», aunque ha mostrado su oposición a una posible autonomía de esa región.
Los kurdosirios controlan gran parte del norte y noreste de Siria, desde donde han establecido su propia administración.