WASHINGTON.- En una de las declaraciones más duras de la administración de Donald Trump contra La Habana, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó ayer que “Cuba ya ha caído” y advirtió a los dirigentes de la Isla que se equivocan si piensan resistir las presiones de Washington hasta que concluya el actual gobierno estadounidense.
“La verdad es que Cuba ya ha caído”, respondió Rubio durante una entrevista concedida el 28 de septiembre, al ser cuestionado directamente sobre si el sistema cubano estaba próximo al colapso.
La frase no significó el reconocimiento de una caída formal del gobierno encabezado por Miguel Díaz-Canel, sino la valoración política del secretario de Estado acerca de la situación económica y social de Cuba. Rubio sostuvo que la Isla “no tiene una economía funcional” y la calificó como “un Estado fallido en todos los sentidos de la palabra”. Sus declaraciones fueron difundidas también este martes por agencias internacionales.
El jefe de la diplomacia estadounidense acusó además al Partido Comunista y a las Fuerzas Armadas cubanas de controlar buena parte de las actividades económicas capaces de generar ingresos y responsabilizó al sistema socialista de la emigración registrada durante los últimos años.
Rubio afirmó que Estados Unidos espera que Cuba “elija un camino diferente” y que dentro de las estructuras gubernamentales existan personas dispuestas a impulsar cambios. Sin embargo, dejó claro que la administración Trump pretende utilizar su poder económico y diplomático para conseguirlos.
“Las personas que siguen coreando allí consignas revolucionarias” y consideran que pueden esperar hasta que termine el actual gobierno estadounidense “están equivocadas y aprenderán la lección por las malas si no rectifican”, expresó.
También advirtió que Washington no permitirá, “bajo ninguna circunstancia”, que Cuba pueda convertirse en una plataforma que, según la interpretación estadounidense, represente una amenaza para su seguridad nacional.
Las palabras de Rubio llegan después de meses de creciente presión sobre la Isla.
El Departamento del Tesoro estadounidense ha ampliado durante 2026 su lista de funcionarios, familiares de dirigentes, instituciones financieras y empresas cubanas sujetas a sanciones. El pasado 3 de septiembre, la Oficina de Control de Activos Extranjeros —OFAC— incluyó al Banco Exterior de Cuba entre las entidades sancionadas y agregó nuevas personas a su lista de nacionales especialmente designados. Dos semanas después, el 17 de septiembre, anunció nuevas medidas dirigidas contra funcionarios y estructuras vinculadas con los sectores minero y militar cubanos.
El presidente Trump, por su parte, declaró el 26 de septiembre que confía en alcanzar algún tipo de acuerdo con Cuba y señaló que probablemente no sería necesaria una intervención militar. Al mismo tiempo, su gobierno mantiene como objetivo declarado impulsar profundos cambios políticos y económicos en la Isla.