El abatimiento de Ezz El Din Al Beik, jefe de las Brigadas Al Qassam en el sector septentrional de la Franja de Gaza, resultó entre las tres muertes provocadas por incursiones del Ejército de Israel durante la madrugada en el enclave palestino.
El ataque contra un complejo residencial en el barrio de Al Nasr, en la capital gazatí, causó dos víctimas mortales; el Hospital Al Shifa certificó el ingreso de los cuerpos, entre los que figuraba el alto mando militar de Hamás.
Las autoridades israelíes, mediante un comunicado conjunto del primer ministro Benjamín Netanyahu y el ministro de Defensa Israel Katz, acusaron a Al Beik de planear ataques contra sus tropas y coordinar el reclutamiento de combatientes; por su parte, el brazo armado palestino confirmó el deceso de su comandante.
En un operativo distinto en Deir al Balah, en la zona central del enclave, disparos del ejército israelí provocaron la muerte de un joven en una rotonda de la ciudad; el Hospital de los Mártires de Al Aqsa recibió al herido con impactos en la cabeza antes de registrar su fallecimiento.
El balance del Ministerio de Sanidad gazatí elevó la cifra de víctimas mortales a más de 74,000 personas tras casi tres años de ofensiva militar; el conteo de heridos alcanzó casi los 176,000 desde el inicio de las hostilidades en octubre de 2023.
Informes de expertos independientes de la ONU y organismos de derechos humanos como Amnistía Internacional reiteraron sus acusaciones sobre la actuación de Israel en el territorio; los análisis internacionales concluyeron que las acciones del gobierno israelí en la zona constituyen genocidio.