TAPACHULA, Chis.- Ni la intensa lluvia ni los cientos de kilómetros que todavía los separan de la frontera con Estados Unidos frenaron a más de 600 migrantes, principalmente centroamericanos, que retomaron su marcha desde Tapachula con la intención de avanzar hacia Estados Unidos, aunque una parte aceptaría quedarse en México, ante las advertencias del presidente estadounidense Donald Trump.
La caravana denominada “Fe y Esperanza con Dios”, integrada principalmente por hondureños y acompañada por personas procedentes de El Salvador, Guatemala, Ecuador, Haití y otras naciones, abandonó el Parque Bicentenario de Tapachula y tomó nuevamente la carretera costera de Chiapas en medio de fuertes precipitaciones.
Con mochilas, bolsas de plástico utilizadas como impermeables, carriolas y algunas pertenencias, hombres, mujeres y menores de edad comenzaron una nueva etapa de una ruta que podría extenderse durante varias semanas.
Los reportes disponibles indican que el contingente superó ya las 600 personas, después de que originalmente unas 300 cruzaron desde Guatemala hacia territorio mexicano. En Tapachula se incorporaron migrantes que llevaban días o semanas varados en la frontera sur, a la espera de documentos, permisos o una oportunidad para trasladarse hacia otras regiones del país.
El grupo salió originalmente el 20 de septiembre de San Pedro Sula, Honduras, atravesó Guatemala e ingresó a México por el puente internacional Rodolfo Robles. Desde la frontera recorrió aproximadamente 40 kilómetros hasta Tapachula, donde descansó antes de reanudar la marcha.
Aunque las cifras varían de acuerdo con la fuente y el momento del recorrido, los hondureños constituyen el núcleo de la movilización. La Jornada reportó alrededor de 350 ciudadanos de esa nacionalidad en el contingente que salió de Tapachula, mientras otros reportes, basados en información de EFE, calculan en más de 600 el conjunto total después de las incorporaciones ocurridas en territorio mexicano.