La victoria de Kamala Harris en Delaware, el estado natal de Joe Biden, trae consigo un matiz agridulce para el expresidente. Biden, quien hasta hace apenas cuatro meses planeaba dar su discurso de la noche electoral en Wilmington, la ciudad que adoptó como hogar, se retiró de la contienda en julio para respaldar a Harris en su camino a la presidencia.
Biden ha mantenido una conexión profunda con Delaware, donde ganó su primera elección estatal en 1972 como senador a los 29 años. Durante más de cinco décadas, su nombre ha aparecido en las boletas de los habitantes del estado, habiendo sido reelegido seis veces como senador y elegido dos veces como vicepresidente junto a Barack Obama, antes de ganar la presidencia en 2020.
La elección de Harris representa el fin de una era para Delaware, pero marca también el inicio de un nuevo capítulo para el país.