La historia de las elecciones presidenciales en Estados Unidos ha visto momentos de alta competencia, donde el camino a la presidencia se ha definido por márgenes mínimos y estados poco comunes como California y Nueva York. No es la primera vez que el país presencia una elección reñida.
Un hito importante ocurrió en 1824, cuando cuatro candidatos de un mismo partido compitieron por la presidencia y fue la Cámara de Representantes quien tuvo que elegir al ganador. Medio siglo después, en 1876, la elección presidencial se decidió por un voto en la Comisión Electoral, creada por el Congreso para resolver una elección disputada.
En 1884, Nueva York, un bastión demócrata, se convirtió en un estado oscilante y jugó un papel fundamental en el resultado final, que se vio afectado por un escándalo. Más adelante, en 1916, California, un estado que ahora suele apoyar a los demócratas, también se consideró un estado decisivo en la elección presidencial.
Finalmente, en el año 2000, la competencia entre el demócrata Al Gore y el republicano George W. Bush fue tan cerrada que se decidió por solo 537 votos en Florida, marcando uno de los episodios más polémicos de la política estadounidense.